Un minimarket de Montevideo llevaba el control de ventas y caja de forma manual, con planillas y anotaciones en papel. Todos los meses, al hacer el cierre, aparecían descuadres entre lo vendido y lo que efectivamente entraba en caja — errores humanos difíciles de rastrear, que sumaban hasta $15.000 al mes en pérdidas.
Implementamos un sistema de cobro automatizado conectado al control de stock, que registra cada venta en tiempo real y elimina la posibilidad de error de carga manual. El dueño ahora puede ver desde su celular, en cualquier momento, cómo va la caja del día — sin esperar al cierre para descubrir un problema.
“Antes cerrábamos el mes con la duda de si faltaba plata o era un error de anotación. Ahora simplemente no pasa más.”